¿Una constitución para internet?

Tim Berners-Lee presentó un informe en el que recogía un sistema para mejorar la gestión de información en el Centro Europeo de Física de Partículas (CERN), en Suiza, un documento que contenía las ideas fundamentales para crear la actual web. La idea, realmente, no era del todo nueva y, sin embargo, fue tan audaz y rápida que casi nunca sucede tal cosa en el mundo de la Ciencia. Años antes el filósofo Theodore Holm Nelson acuñó el término hipertexto para crear una gran biblioteca que almacenara toda la literatura de la Humanidad llamado «Xanadú». Ese fue el principio de todo y se dio lugar a un fenómeno mundial que ha cambiado la vida de miles de millones de personas.

El boceto del británico Berners-Lee, que por entonces tenía 34 años, recibió vía libre para su creación gracias al apoyo del físico Mike Sendall, su jefe superior. Dando pequeños pasos, se comenzaba la revolución más reciente de la Historia. Su reto era desarrollar la búsqueda de un sistema de almacenamiento y recuperación de datos. Nada más inocente que, años después de su extensión global, ha conseguido conectar a todo el planeta a través de un simple clic. Se trataba del sistema «Mesh» -al año siguiente se renombró como World Wide Web- y, pese a ser muy primitivo, asentaba las bases la una nueva forma de almacenamiento del conocimiento. «Fue Mike (Sendall) quien sugirió que siguiera adelante y que continuara jugando con esa idea del hipertexto global de la que le había hablado», recordó el propio Berners-Lee en 1999 en el fallecimiento de su jefe.

Fuente: ABC.es

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