La reinvención de las bibliotecas


Las bibliotecas públicas y universitarias están corriendo para introducir el material que más puedan en la web, de modo que los usuarios puedan examinar registros genealógicos, mapas históricos o volúmenes raros sin salir del hogar.

Varias de estas entidades públicas también se están convirtiendo en centros de actividad digital, donde además de libros los visitantes puedan encontrar salas de videojuego o cibercafés. Las colecciones de DVD disponibles en estos recintos han aumentado, como también el número de televisores de alta definición. Y ciertamente muchas han abolido las multas por atrasos en la devolución de libros.

Otros sostienen que la reinvención es un asunto de supervivencia en una época en que Google ha hecho que el mesón de informaciones quede casi obsoleto y los libros impresos empiecen a parecer colecciones de antigüedades.

La cantidad de libros que pide prestada el usuario promedio bajó casi 6 por ciento entre 1997 y 2007, de acuerdo con el Institute of Museum and Library Services. Y los préstamos de libros en la Biblioteca Pública de Nueva York bajaron en un millón de volúmenes en el último año fiscal.

En la Biblioteca Central de Los Angeles -la instalación pública de investigación más grande que hay al oeste del Mississippi- pocos visitantes circulaban por los pisos principales, donde se encuentra la mayor parte de los 2 millones de ejemplares del edificio. Y en las mesas de lectura sólo había un puñado de personas hojeando diarios.

Pero bajando por la escalera mecánica es otra historia. El centro computacional de 70 terminales está lleno con quienes leen noticias, ven videos de YouTube y recorren la web en busca de empleo.

En el último año fiscal, los usuarios del sistema bibliotecario sacaron 102 mil libros electrónicos, más del doble que en el año anterior y el número está en vías de casi duplicarse de nuevo en 2010.

Al igual que los libros regulares, los electrónicos se pueden pedir prestados por algunas semanas. Luego éste desaparece del computador, del lector electrónico o teléfono móvil del usuario.

Las colecciones de libros electrónicos en las bibliotecas estadounidenses crecieron casi el 60 por ciento entre 2005 y 2008, de acuerdo con el Centro Nacional de Estadísticas Educacionales. Durante el mismo período, las colecciones impresas de ellos subieron menos del uno por ciento, aunque las obras en papel todavía constituyen el 98 por ciento de los bienes de las bibliotecas.

Las nuevas tecnologías también están permitiendo digitalizar muchas de sus colecciones -no siempre disponibles al público-, creando una biblioteca virtual a la que ya se puede acceder desde cualquier computador.

Fuente:El Mercurio

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