Emprendimiento y Tecnología

La mayoría de los emprendedores en general, se concentran más en la tecnología que en la propuesta de valorEmprendimientos tecnológicos chilenos aún no responden a las necesidades del mercado . Iniciativas en tecnologías de la información y comunicación (TIC), electrónica, arquitectura, salud, medioambiente, acuicultura, telefonía móvil, educación o energía hablan de la diversidad del espectro de ámbitos en los cuales las empresas tecnológicas chilenas están desarrollando servicios.

Sin embargo, en Chile los emprendimientos tecnológicos tienden a concentrarse en la adaptación de tecnología más que en la generación de propuestas que generen impacto y que respondan a las necesidades del mercado, lo que habla de un déficit de visión.

En general, en las principales industrias del país hay muchas empresas de tecnología nacional prestando el soporte y agregando valor. La mayoría apunta y se concentra en aquellos sectores del aparato productivo con mayores ventajas comparativas, como el forestal, financiero, minero (monitoreo y automatización), agrícola (sistemas predictivos) y de telecomunicaciones (aplicaciones). E incluso, el sector cuenta con algunos ejemplos claros de exitosos como el sistema de factura electrónica que definió el SII, acepta.com (certificados digitales), o Mapcity. Sin embargo, en Chile se deben desarrollar más profundamente los modelos de negocios para que apunten a construcciones más sofisticadas, centradas en el cliente.

Se observa que se está atravesando una etapa de transición entre empresas enfocadas en el desarrollo tecnológico, y las que encuentran oportunidades a partir del mercado, la realidad nacional permitiría el desarrollo de una opción intermedia entre adaptación tecnológica y disrupción, en la medida que el número de empresas tecnológicas aumenta se alcanza la masa crítica necesaria para aumentar la probabilidad de generar saltos tecnológicos de impacto global, sobre todo en biotecnología o en modelos de negocios basados en TI.

En Chile hay unas 30 incubadoras de negocios y más de un 65% apoya a empresas de base tecnológica. A nivel nacional, las postulaciones superan las 3.800 al año y los datos que manejan algunas de ellas, dan cuenta del creciente interés por emprender en tecnología.

El Instituto 3IE ya ha incubado 60 de estos proyectos y 40 más están en su actual cartera; Austral Incuba ha analizado unas 400 postulaciones y trabaja en 15 proyectos; en Octantis han creado 150 empresas, de las que buena parte está en las TI y biotecnologías, con 14 patentes internacionales en curso; en IncubaUC han desarrollado más de 65 proyectos, levantando más de $ 17 mil millones en subsidios y recursos privados; e incluso Movistar lanzó, en 2009, su propia incubadora para canalizar las inquietudes de empleados, proveedores y clientes. Además, existe un fondo de inversión para estas empresas -Aurus Tecnología-, que en los próximos seis meses espera cerrar inversiones en unas cinco empresas.

Se trata de emprendimientos creados, básicamente, desde el mundo de la ciencia y del conocimiento, basados en algún tipo de tecnología que incorpora valor agregado distintivo para ingresar al mercado. En su mayoría son pequeñas empresas de dos a tres socios, con baja empleabilidad en sus comienzos, con flujos financieros escasos (hasta que logran capturar el interés de sus clientes), y que apuntan más que nada al mercado nacional.

En general, quienes lideran estos proyectos tienen un perfil más de investigador y académico, son creativos, extremadamente rigurosos y perseverantes, tolerantes a la frustración y a los errores, altamente motivados, dispuestos a trabajar en sus inicios con un alto costo de oportunidad mientras crean valor en sus propios emprendimientos. Y aunque muchos provienen de las universidades.

El aumento en la demanda por profesionales en tecnología no se ha transmitido aún a los jóvenes universitarios y que existe un enorme déficit de técnicos-profesionales que puedan suplir esa demanda.

Fuente: Diario Financiero

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