Formación y emprendimiento

He visto como en Argentina han realizado proyectos de asesoía en materia TI, este país tiene un interesante movimiento de jóvenes que desarrollan proyecto en esta materia.

Desde hace varios años el nivel de creación de empresas en nuestro país ha sufrido un estancamiento que hace necesario revisar la situación de formación de los estudiantes de educación superior. La formación debe ir cada vez más acompañada de crecientes cuotas de “Formación para el Emprendimiento”, ya que en el mundo en que el que trabajarán los egresados de la Educación Superior es diametralmente distinto al que conocemos nosotros y han conocido nuestros padres.

Según el último informe de empleo del INE (septiembre 2007) fue notable el incremento del sector comercio en los últimos 12 meses liderando con 66.300 empleos del total de los 199.390 creados. Además, en los últimos doce meses, también creció el trabajo por Cuenta Propia, registrando una variación positiva por tercera vez consecutiva en el año, luego de mostrar un comportamiento negativo desde fines de 2005.

Es aquí donde la formación técnica tiene un importante rol en entregar competencias de empleabilidad a los estudiantes y también proporcionar competencias para el emprendimiento. Durante la última década el numero de las empresas que se extinguen es mayor que las que se crean. Sólo uno de cada cinco emprendedores espera formar una empresa que llegue a tener más de 20 empleados, lo que se explica porque el 85% de los emprendedores sólo están en la búsqueda de mejorar sus ingresos familiares, sin retirarse de sus trabajos actuales. Esto indica que las oportunidades buscadas son aquellas que no consuman mucho tiempo y no pongan en riesgo las actividades actuales, por lo que esto da espacio para que las políticas de promoción del emprendimiento se focalicen en aquellas que buscan desarrollar las oportunidades que si tengan un alto potencial de desarrollo y crecimiento. Durante el período 2006-2007 el emprendimiento generó una caída de 17,5% respecto del número de emprendedores que había en nuestro país en 2005, considerando las personas económicamente activas de entre 18 y 64 años. Esta baja reafirma la tendencia de un retroceso sostenido desde 2002, cuando 15,7 de cada cien personas eran emprendedoras.

Dado el presente escenario podemos señalar que el sistema educativo no tiene entre sus prioridades desarrollar aquellas capacidades y actitudes claves para el emprendimiento, el entorno socio-cultural nacional desalienta actitudes que divergen de la forma convencional de enfrentar problemas, la actividad emprendedora en el ámbito empresarial es percibida como valiosa y legítima para acceder a mejora de ingreso y de las perspectivas de crecimiento profesional y personal, sin embargo se castiga a quien fracasa en proyecto de emprendimiento, produciéndose una dicotomía en esta materia.

La relevancia de la institución educativa como agente socializador temprano hace que disponer de una estrategia organizada, sistemática y continua para incorporar el emprendimiento al proceso educativo sea una estrategia indispensable para el país. El crecimiento económico atribuye al emprendimiento un rol central en el dinamismo de la economía, en la creación de empleos y ciertamente en la innovación productiva. Frecuentemente nos encontramos con la falta de capacidades de los docentes para facilitar el aprendizaje de habilidades en los alumnos; tendencia a transformar el desarrollo de las competencias prácticas en explicaciones y admoniciones sobre la conducta adecuada.

El presente escenario debe hacernos pensar en la necesidad de adecuar nuestro modelo educativo hacia un sistema de formación basado en competencias laborales que entreguen herramientas prácticas a los estudiantes y que les permita un desarrollo de emprendimiento de proyectos.

Los desafíos para generar un mayor emprendimiento en nuestro país descansan en la posibilidad de descubrir oportunidades que ofrece el mundo de hoy, en particular frente a las oportunidades de negocios que Internet permite desarrollar, es cosa de ver lo que los jóvenes generan en la web 2.0 otro desafío que se debe tener presente es la posibilidad de trabajar en forma asociativa a través de redes allí nuevamente la Internet ofrece un campo amplio de oportunidades para generar trabajo en red y descubrir oportunidades. Todo ello debe ir asociado a un clima institucional, formación específica de emprendimiento, formación de habilidades genéricas de emprendimiento y el entregar oportunidades para ejercitar el emprendimiento. Todo ello debe concluir en establecer una estrategia de fomento de la cultura del emprendimiento en el sistema educativo chileno diseñando y probando una propuesta de incorporación del concepto de emprendimiento al currículum de la educación escolar (básica y media) y a la formación inicial (educación superior) y continua (perfeccionamiento profesional, capacitación) de los docentes y promocionando la articulación entre el mundo educacional y el ámbito empresarial.

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